Tests de PCR, Rápidos y Serológicos: ¿En Qué se Diferencian y Qué Muestran?

Muchas empresas, administraciones y todo tipo de instituciones han comenzado a testear a miles de personas. Pero, ¿cómo aclararse con las pruebas?

Ya en febrero, el público comenzó a conocer qué era un PCR.

En marzo, vimos que la esperanza flotaba en las pruebas rápidas que luego no cumplían con las expectativas y un poco más tarde comenzamos a hablar de las pruebas serológicas..

Todos los nombres empezaron a cruzarse y mezclarse, y ahora, con la llegada de septiembre, los conceptos vuelven a bailar cuando entre instituciones y empresas que por diversos motivos han lanzado gigantescas campañas para poner a prueba a millones de personas.

Pero, ¿cómo no perderse entre tantos conceptos? Positivo en PCR, anticuerpos IgG, anticuerpos IgM, pruebas de antígenos…

Recientemente, cada vez más personas conocen estos términos, pero muchas veces se confunden.

¿Qué indica cada nombre, qué debes hacer si eres positivo o negativo en cada uno de ellos? Afortunadamente, hay expertos y administraciones que llevan meses hablando o intentando explicarlo, y es fácil aclarar estas dudas.

El propio Ministerio de Salud también ha emitido diversas declaraciones para explicar las diferencias y evitar confusiones.

El PCR

La prueba más conocida de las que se utilizan para detectar coronavirus y detener la pandemia es la PCR. Es el famoso hisopo que se inserta profundamente en la nariz y baja por la garganta y que puede ser muy molesto.

Como explica Daniel Carnevali, Jefe de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, la prueba de PCR (reacción en cadena de la polimerasa, PCR por sus siglas en inglés) detecta la presencia de ARN viral en muestras respiratorias que se toman en la faringe posterior.

Si la prueba es positiva (detecta ARN viral), entendemos que hay multiplicación viral. «Esta prueba confirma la presencia de una infección activa y que el individuo puede infectar a otros».

Cuando se alcanza la muestra en nuestro sistema respiratorio, el hisopo se mezcla con un líquido estéril (el reactivo) que hace que las células se separen del algodón y se puedan dividir.

La prueba toma de 24 a 48 horas, dependiendo de la carga del laboratorio, ya que es una prueba que debe ser revisada por expertos.

La fiabilidad ronda el 70%, se han descrito falsos negativos (nunca falsos positivos) entre un 2% y un 29%, pero aumentan durante las primeras etapas de la enfermedad, ya que la carga viral suele ser mayor y disminuyen a medida que avanzan las semanas.

Hasta que la PCR no sea negativa, el individuo se considera potencialmente contagioso, algo que suele durar solo unas pocas semanas, pero que puede durar meses en casos graves y es uno de los temas que más preocupan a los científicos, porque se desconocen las razones exactas y el grado de contagio de estos pacientes a largo plazo.

Los PCR rápidos detectan el virus activo, pero no mide la carga viral que tenemos ni si tenemos anticuerpos. Es una foto estática para saber si en ese mismo momento tienes el virus en tu cuerpo o no.

Pruebas serológicas y anticuerpos

Después de conocer en detalle la prueba de PCR, la siguiente prueba más conocida y más utilizada es la prueba serológica.

Se ha utilizado, por ejemplo, esta prueba, que se basa en una muestra de sangre, bien por punción en el dedo (prueba de inmunocromatografía) o mediante la técnica ELISA, que requiere extracción de sangre del brazo.

Es uno de los más habituales entre las empresas, ya que es mucho más económico y tarda unos 15 minutos en el primer caso y 24 horas si se utiliza el ELISA.

La idea de estas pruebas es saber si en algún momento (en las últimas semanas o meses) has estado en contacto con el virus, ya que lo que detecta son anticuerpos.

Estos anticuerpos son las defensas que genera nuestro organismo cuando un agente extraño de cualquier tipo se infiltra en nuestro organismo. Como explica Carnevalli, en casos como el coronavirus son de interés dos tipos de inmunoglobulinas: IgG e IgM.

Determinan si el individuo ha estado en contacto con el virus, si ha desarrollado síntomas o no. Por supuesto, aquí están los matices relacionados con cuándo aparecen estos anticuerpos y qué puede significar cada uno.

La inmunoglobulina M (IgM) se detecta antes y desaparece antes que la IgG, que aparece un poco más tarde y puede desaparecer o permanecer, a veces incluso indefinidamente. La permanencia de IgG en la sangre varía mucho entre personas y de una infección a otra.

Santiago Valor, director médico de la cadena de laboratorios alemana Synlab, dejó claro en un artículo, que fue publicado a finales de junio, que no hay tests malos sino indicaciones incorrectas. «Todo depende del propósito clínico», señaló.

«¿La prueba de anticuerpos es mala? No, es genial, pero no para diagnosticar un caso activo, porque tiene una sensibilidad del 50%, pero sabiendo que has pasado el covid sube casi al 99%».

El regreso de los Test rápidos

En este contexto, entre un método confiable para encontrar el virus activo como la PCR, que no da positivos falsos, pero lleva tiempo y corre el riesgo de dar falsos negativos, y un método confiable para encontrar personas que han transmitido el virus pero no particularmente útil para casos activos, todo indica que el futuro son las pruebas rápidas.

Los tests rápidos de covid se refieren a pruebas de antígenos que se diferencian de las pruebas de anticuerpos en que buscan fragmentos de ARN del coronavirus (proteínas de su nucleocápside) y no los «pequeños soldados» que se producen después de la respuesta inmune.

Es decir, sirven para detectar individuos con una infección activa y no aquellos que ya han pasado la enfermedad.

También se realizan con pruebas por nariz o boca y se diferencian de la PCR porque el tiempo que tardan en detectarlas es de unos 15 minutos, valen mucho menos, y en muchos casos ni siquiera necesitan reactivos, solo una máquina que dice si la proteína está presente en la muestra analizada.

Su principal contribución es que, incluso si no son mejores que los PCR, pueden utilizarse para realizar grandes campañas de prueba debido al precio, el tiempo de espera y la fiabilidad.

Estas pruebas son más sensibles durante los primeros tres días del inicio de los síntomas, cuando alcanzan un 100% de semejanza con la PCR, y pierden algún efecto durante los nueve días siguientes, pero siempre por encima del 96% de sensibilidad.

Un alivio para los laboratorios y sobre todo sus profesionales.