19.2 C
Buenos Aires
sábado, diciembre 4, 2021
InicioPopularChocotorta: su preparación original tiene vino

Chocotorta: su preparación original tiene vino

Marité Mabragaña trabajaba como publicitaria y se le ocurrió un postre para promocionar 2 productos: galletitas y queso crema. Asegura que jamás cobró derechos de autor.

Hace casi cuarenta años, Marité Mabragaña había inventado la chocotorta, tal vez el plato dulce más emblemático del país. Y garantiza que la receta original lleva vino. Para ser más específicos, lleva oporto, un vino dulce de los denominados «fortificados».

“En aquella época se hacían tortas con vainillas. Y a mí me gustaba mojar las chocolinas en oporto. También sabía que el dulce de leche con queso crema es lo más rico que hay. Y un día pensé, ¿Qué pasa si hago una torta formando pilitas?”, recuerda.

Ya jubilada, esta señora trabajó bastante más de 4 décadas como publicitaria (y sigue realizando cosas free lance). Actualmente vive el confinamiento en un departamento de la calle Libertad. “Si hubiera registrado la chocotorta y cobrado derechos, ahora te estaría hablando desde la Costa Azul”, sonríe en el videollamada. “Hoy mismo, cuando supo de la nota, mi hijo volvió sobre el tema ‘¿Y si contratamos a alguno de esos abogados medio malandras, no se podrá hacer algo?’ Pero fue así y está bien: yo era empleada de una agencia, cobraba mi sueldo, y todo lo que hacía era de la agencia. Nunca vi ni un peso”, jura.

Dónde surgió la chocotorta

Estudiante de la segunda promoción de la carrera de Publicidad en la Universidad del Salvador, con poco más de 18 años Marité entró a trabajar en la agencia Ricardo De Luca -donde hicieron conocida a la chocotorta-, a instancias de Vicente De Luca, hermano del primero y profesor de redacción.

“En ese momento el mundo era otro -cuenta- no había muchas mujeres publicitarias. Sí había cantidad de secretarias, que tipeaban todo en el una sala común, hacían mucho ruido. La agencia ocupaba dos pisos de un edificio en pleno centro porteño: Esmeralda 135. Los redactores estábamos el en segundo, donde tenían las oficinas los dueños. Y Ricardo De Luca era un seductor, un señor muy elegante, con sus trajes siempre impecables y sus perfumes. Todos decían que se parecía al actor David Niven.”

-¿Era un poco como en la serie Mad Men?

-Un poco, pero no mucho. En Mad Men​ no trabajaban jamás, se la pasaban tomando whisky y levantándose a las secretarias… No menciono que no pasara, ¡pero no tanto! Sí me gustó la crónica de la chica que entra como secretaria y luego se hace redactora. Hace referencia a Peggy Olson, el personaje de Elizabeth Moss.

En esos años, la agencia de publicidad era una usina de creadores por la que pasaban escritores como Pedro Orgambide, el director de teatro Alberto Ure y artistas como Rómulo Macció. En aquel entorno más que estimulante, la adolescente Marité, “más ingenua que Lassie”, a los 20 ya se había puesto de novia con su esposo, director de arte, con quien lleva 51 años de casada. Quizás por esa razón, considera ahora, jamás padeció ningún tipo de acoso o discriminación. “En la agencia éramos un poco familia. De hecho nos seguimos viendo todos”.

Chocolinas y Mendicrim, 2 marcas unidas para producir la chocotorta

La agencia se fundó en 1935 y por décadas ha sido la más relevante del territorio. “Y era cien por ciento argentina, De Luca estaba orgulloso de aquello. Poseía cuentas buenísimas: Renault, Gillette… En los 80 había tandas completas con nuestros propios comerciales”, rememora Marité.

“Calculo que inventé la chocotorta en 1982; yo era directora creativa de Bagley y de Mendizábal, que hacía el Mendicrim. Fue algo raro, porque nadie me la pidió. La llevé a la agencia para un cumpleaños y a todo el mundo le encantó. Quedaba bárbara”. Tanto ha sido de esta forma que una vez que retornó a su vivienda tuvo que hacer otras 2 chocotortas -el nombre además se le ocurrió a ella, ya que “caía de maduro”- para llevarlas al día siguiente a sus consumidores y proponerles algo.

“Se hacía todo sin tanta burocracia, le llevé a la chocotorta directamente a Osvaldo Mendizábal, que era el dueño de la empresa”. Aun cuando a ambas marcas les fascinó la iniciativa de Marité, tardaron como un año en hacer el comercial, donde se la preparaba con almíbar. “Nadie sabía cómo facturar algo que involucraba a más de un cliente, el cobranding no existía”, dice la publicitaria. Y añade que realmente fueron 3 marcas: Chocolinas, Mendicrim y el dulce de leche Ronda. “El dulce de leche se fabricaba en Santa Fe y lo distribuía Mendizábal, se sumó aportando fondos para las copias de los comerciales, que en ese momento eran muy caras, porque era todo en fílmico, no digital”.

En medio de las posibles causas del triunfo inmediato de la fórmula, su autora estima que “la chocotorta metió a los maridos y a los chicos en la cocina. Es muy simple, sus ingredientes son muy ricos, la puede hacer cualquiera y no necesita horno”.

-¿Hay cualquier secreto para que la chocotorta salga más rica?

-Dejarla unas cuantas horas en la heladera. Si es de un día para el otro, mejor, tiene que permanecer bien húmeda. Arriba le ponés lo que quieras.

Las versiones de la chocotorta

Lo cierto es que cuando apareció el comercial, que estuvo al aire casi 2 años, las ventas de Chocolinas y Mendicrim incrementaron exponencialmente. “Y empecé a ver la chocotorta en los cumpleaños infantiles cuando llevaba a mis hijos”, dice la creadora. De a poco, surgieron variantes para todos los gustos: con oporto o cualquier otro licor para adultos, con café (como la prefiere Marité), con leche chocolatada, chocotorta en vaso… “Una vez tuve como cliente a una multinacional cuyo gerente era muy jovencito y quiso conocerme a partir de la torta. Me contó que le echaba la chocolatada a las galletitas con una jeringa, para que tuvieran la cantidad justa. Creo que fue el más fanático que encontré”, dice.

Claro que la chocotorta además tiene sus detractores, como el pastelero Osvaldo Gross, quien en algún momento la calificó de antitorta. Marité está de consenso: “no es una torta, es una chocotorta, una especie de subgénero de las tortas”, dice entre risas.

Hace unos años su construcción resurgió con fuerza. Y en 2012, una vez que la chocotorta cumplió 30 años, en la Asociación Argentina de Publicidad le entregaron un premio “a la idea publicitaria que perdura en el tiempo”. Para ella ha sido un orgullo monumental, el mismo que siente cada vez que comprueba que su chocotorta pasó a ser algo así como patrimonio argentino. Y cierra con una certeza: “de la Asociación quisieron volver a entregar el premio, pero aunque buscaron, no encontraron nada. ¡Ese premio sólo pudieron dármelo a mí!”. Aun cuando no haya sido en billetes.

¡Si te apasionan los platos dulces y estás interesado en acceder a un curso de cocina online, este curso de Pastelería Profesional es para vos!